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Tiempo al tiempo - MOVIMIENTO SLOW MATERNITY - Caminos a la conciencia


El movimiento slow food que nació para contrarrestar el fast food y la fast life, impedir la desaparición de las tradiciones gastronómicas locales y combatir la falta de interés general por la nutrición, los sabores y las consecuencias de nuestras elecciones alimentarias recupera el acercamiento al alimento y la nutrición de manera que toda la vida se modifica a través de esto.

En los mismos parámetros de mantener una vida “FAST” (rápida y urgente) es donde nuestros hijos se quedan con la lengua afuera desde antes de nacer.
Desde el ritmo de vida que llevamos las madres embarazadas trabajando hasta el último segundo hasta los mil estímulos visuales y sonoros que existen en las salas de parto, ni bien “cocinados”, los bebés nacen rodeados por una marea de estrés y exigencia.

Madres y padres nos encontramos muy solos frente a las exigencias que hoy en día enfrentamos sobre todo en las ciudades tanto económicas, físicas como emocionales y demás. Ya no hay comunidad de vecinos, ni abuelos disponibles para repartirse el tiempo con los niños.

También tenemos una prisa exacerbada incluso porque aprendan determinadas habilidades que el vecinito ya domina, desde la época del gateo las madres estamos preocupadas por si nuestro hijo desarrolló o no las habilidades motoras necesarias y a pesar de que anatómicamente sería ideal no forzar a los niños en lo más mínimo para que caminen o se coloquen en posición erguida, nos esmeramos en hacer de cuenta que caminan de la manito desde incluso los 6 meses o en ponerlos de pie en nuestros muslos con la excusa de que “el lo pide, mira, el solito se pone de pié”.
Realmente los niños piden explorar y moverse, ni más ni menos, Pero la mineralización avanza de forma proporcional durante el crecimiento y es necesario un complejo funcionamiento hormonal para que se vaya estimulando la formación de “cartílago”, aunque nos empeñemos en poner al niñito de pie lo único que causamos es que esa musculatura en crecimiento se sobrecargue antes de tiempo.
Este “ANTES DE TIEMPO” nos sucede con casi todo: los pañales, dejar la succión, dejar el pecho, meter la cuchara en la boca, ingerir algunos alimentos, lograr una cierta autonomía emocional, desapegarse de los objetos…mamita incluida, etc, etc.


Sin embargo todos llegamos a desarrollar las habilidades necesarias para la supervivencia con un poco de apoyo y contención. El otro día un papá de dos niños de seis y dos años me comenta: Con el mayor ya ha pasado lo peor…pero el pequeño es más trabajo…uy con esto de dejar los pañales!!!
El pequeño tenía dos años!!!(esta claro que es más trabajo, pero… por los pañales?) Insisto siempre en que lo que es un esfuerzo para los padres lo es para el niño.
Como es verano, a papá lo habían convencido de que antes de ir a la guardería su hijo debía tener control de esfínteres. Las crías humanas igual que cualquier otro animalito controlan con naturalidad sus esfínteres antes de los 7 años.
Cuando quise que mi hija pasara unas horas en la guardería con más niños ella tenía dos años y medio (era verano). En la reunión la maestra me aclaró que “la niña no podía usar pañales al comenzar el curso”, con una guiñada de ojo elocuente, como si ambas fueramos compinches en contra de una pequeña en pañales.
La guardería era pública, creo que es un dato importante al menos en España, porque conseguir sitio allí ya era una proeza y supongo que no muchas mamás pueden arriesgarse a perdérselo y por “miedo” acaban aceptando condiciones inapropiadas para sus hijos.
Yo devolví la sonrisa:
-Mi hija usará pañales hasta que ella lo decida, yo no tengo problema en que los use y se los compro. Si ustedes no la aceptan la llevo a otro lado. Qué hacemos? Pregunté con mirada inocente.
-Así descubrí que LEGALMENTE NO SE PUEDE RECHAZAR A NINGUN NIÑO PORQUE NO CONTROLE LOS ESFINTERES!!! Y por supuesto la maestra la aceptó muy de buena gana.
Acabados de cumplir los tres, con mi ultima bolsa de pañales entrando por la puerta ella decidió a la noche que ya no los usaba. Nunca se hizo pis, no peleamos por bragas mojadas, no hubo rincones sucios ni colchones arruinados y sobre todo…no hubo músculos resentidos que condicionan el resto de vida útil de nuestro maravilloso y mágico periné femenino.

Es la sociedad de la vida “urgente” la que va reclamando a los padres una adaptación imposible de gestionar sin que haya ningún “mal herido”.


En “Crecer criando” comenzamos el movimiento SLOW MATERNITY.
Estoy convencida de que no es fácil para las mamás hoy en día practicarlo activamente en casa, supone, al igual que el movimiento slow food, crear diferentes ritmos  y sacrificar algunas circunstancias, sacrificar tiempo, quizás tiempo incluso para ganar un dinero con el que permitirnos algunos “lujos” más allá de lo necesario.

Vamos a evaluar ideas creativas y posibilidades para las familias con niños de diferentes edades en las que veamos como vivir una maternidad más lenta y conciente.

Cuanto más pequeños sean los niños, es más fácil introducir los cambios, pero esto no quiere decir que no podamos hacerlo con niños mayores o incluso adolescentes, solo que en estos casos será necesario recuperar el “tiempo al tiempo” perdido. E incluso el perdido por nosotros los adultos!!

Para niños entre 0 y 3 años

  • El tiempo del pecho es el tiempo del pecho, es un momento único en el que se establecen los contactos que duraran para toda la vida, no solo con la madre sino con el propio cuerpo y emociones básicas. Igual que hacer el amor con nuestra pareja, este es un momento intimo, lo que no quiere decir que no se vaya a dar el pecho en público ni mucho menos, esa es una elección de cada mamá, simplemente que mamá debe tener el espacio interno para entrar en intimidad con su bebé en ese momento, sobre todo los primeros 6 meses (por no decir dos años!!) son momentos en los que si nos fijamos bien, las mamás realmente conectadas con sus bebés están como medio ausentes del resto de la humanidad.

  • Salidas comerciales: Al menos hasta los dos años, evitar todo lo posible salidas innecesarias para nuestros hijos como ir al centro comercial, al restaurante repleto de gente, a hacer compras y recorrer ciudades y si tenemos la gran suerte de que otro también se pueda ocupar…evitar el supermercado. Esto genera una sensación de prisa constante en los pequeños, estímulos que ellos no pueden aún comprender y la ansiedad por comprar y obtener se va sumando al cansancio que generan esto lugares, a la desconexión entre los miembros de la familia y normalmente a las necesidades básicas insatisfechas porque estos lugares nos mantiene a “raya”,  los niños acaban aguantando horas y horas de paseos interminables sin ningún sentido en los que nos conectamos a través de “comprar cositas” y luego nos preguntamos: porqué este niño pide todo el tiempo?

Puedo compartir mi experiencia. Nuestra hija no sabía lo que era una juguetería hasta más o menos los tres años, si pasábamos por alguna saludábamos a los muñecos en la puerta o entrabamos para conversar con ellos, ella se iba llena, completa, habiendo jugado. En mi bolsillo volvían las mismas monedas y hoy no pide nunca con prepotencia que le compremos cosas en las tiendas.

  • Evitar tener pantallas lumínicas en casa encendidas mucho rato con las que los niños se entretengan jugando. Me refiero a aparatos de todo tipo como Ipads, Iphones, tv´s. Mantener a los niños alejados de teles y demás hasta los dos años es un regalo que la familia lo agradecerá después, porque de lo contrario el chupete electrónico luego hace sus efectos y nos encontramos con niños adictos al encuentro cercano y permanente que les provee la televisión pero desconectados de su “centro” y con poca paciencia y habilidades comunicativas para estar compartiendo la vida con otros. Yo creo que la tele es una de los sustitutos más bestiales que hemos encontrado para la “atención exclusiva” necesaria. Muchos padres si nos quitan esta posibilidad no sabemos que hacer con los hijos. Esta tarde una alumna vino a compartir la sesión con su hijo de 4 años, el suele mirar mucha televisión. Mamá está embarazada y me dice como es lógico: recurro a ella cuando estoy cansada y no me puedo mover más. Lo miré y le dije que podía jugar con los cojines de la sala. En 10 minutos la sala era una torre de cojines para trepar y el había imaginado rapidamente un escenario creativo en el que los adultos no tuvimos que mover un dedo!!! Había pasado jugando allí 30 minutos sin que nadie tuviera que “animarle la fiesta” y no se quería ir de la sesión ni con la promesa de que iría a jugar al parque. Creemos que la televisión es una opción que nos aliviará trabajo. Está más que comprobado que tanto los niños como nosotros podríamos pasar horas frente a la pantalla, cada vez más desprovistos de ácidos grasos preciado alimento para sus cerebros en formación, sin embargo esto nos vacía, nos hace perder un tiempo preciado de vida, nos hace sentirnos “urgentes” pasando de un canal a otro, de una publicidad a otra, de una compra a la siguiente, de una noticia drástica a la próxima. Ponerles la tele permite que estemos a tono con la vida FAST. También nuestros hijos pueden tener un buen lugar en la cocina para pintar a nuestro lado o para hacer las tareas del hogar y cocinar junto a nosotros, en cambio llegamos a casa con poco tiempo y hacemos mil cosas mientras miran la tele. Pero esta costumbre necesariamente la inculcamos los padres!!! Ningún bebé nace sabiendo lo que es una tele ni un chupa chup como “premio”…

  • “El azúcar como premio” . Nosotros comemos un chocolate y muchas veces decimos “me lo merezco”, tenemos socialmente metido en el ADN que el azúcar nos recompensa por alguna acción bien hecha. Nos premiaban con un buen postre, nos castigaban sin el. El azúcar genera la “ilusión” de un aporte rápido de energía que luego nos sube un escalón y nos baja dos. Esta directamente relacionado con la hiperactividad tanto en niños como adultos. Hay extensa bibliografía sobre el tema para quien quiera investigarlo aunque no es el cometido de esta nota, pero en resumen entramos en el “bucle” del azúcar y es un circulo vicioso. Los niños están desprovistos de energía nutritiva tanto física como emocionalmente porque en el mundo FAST no hay lugar para el natural ritmo que un niño trae. Si se quedan aislados frente a las pantallas lumínicas y consumen diariamente una alta ingesta de alimentos azucarados o con harinas refinadas, acaban “forzando la máquina” lo que les genera un superficial ritmo hiperactivo y la imposibilidad a esta altura de “escuchar su propio cuerpo”.

Niños mayores de 4 años

Este cambio es muy particular en cada familia dependiendo de las posibilidades, de los acuerdos internos y de la experiencia de vida que hasta el momento hayan tenido los niños; pero vamos a analizar, aunque no me guste el término, algunas “generalidades”:

  • Tener la disponibilidad para una buena charla. Si vamos a cambiar patrones de comportamiento es importante que ambos padres, si viven juntos sobre todo, puedan llegar a estos acuerdos sin que esto genere una crisis familiar que los niños sufrirían aún más. (Ver nota “adaptación a la alimentación natural y acuerdos en las familias”). Una vez clarificados cuales son los puntos que queremos mejorar entre los adultos, por ejemplo, que nuestros hijos miren menos tele, tendremos que ponernos de acuerdo sobre la manera más adecuada y sencilla para llevarlo a cabo en nuestro caso. Yo sugiero en principio que nuestros hijos NO MIREN LA TELE SOLOS. Si uno de los padres está acompañando al niño interesado por la historia que allí se está viendo es muy diferente al hecho de dejar a los niños solos mirando su película. A partir de esto será más fácil introducir cortometrajes con historias interesantes, nutritivas emocional, visual o intelectualmente, que aporten alguna enseñanza y sobre la que podremos conversar cuando esta acabe (sugiero por ejemplo: Minuscule de Tomas Szabo, animaciones para acercar la naturaleza a los niños. Tambien la película “microcosmos” documental sobre insectos fue lo único que nuestra hija vio antes de los 3 años). Con los más adolescentes o preadolescentes incluso es muy adecuado poder sincerarnos, asumir que en otro momento lo hemos hecho de esta o de otra manera porque no conocíamos algo mejor y que ahora nos parece adecuado estar más cercanos y también queremos aprender. Es muy prioritario para los padres mantener una mirada sin juzgamiento ante los hijos que quieren pasar todo el día frente a la tele, porque estos niños generaron esa costumbre por temas que nacen en la familia y son DE TODOS. Reprocharles ahora diciendo: “te pasas el día frente al ordenador o a la tele”, seria igual que decirles…ahora no puedes conectar con tu mamá sustituta que te dio mirada incondicional todos estos años!!!!
      Es crudo, pero es.

  • Favorecer el contacto corporal ningún niño que tenga a mamá bailando 15 minutos en la sala o haciendo una auténtica “guerra de cojines”, preferirá quedarse frente al televisor. También las actividades corporales fuera de casa y en contacto con la naturaleza.

  • “Aprender a esperar” Mi hija de cinco años, a dos calles de casa, se puso a llorar enfadada porque quería agua y para el agua, mami, no hay que tener paciencia, me dijo…es agua. Le explique que debía esperar, no había tiendas en el medio y estábamos cerca. Ella estaba cansada, esta claro que no era el agua su problema. Pero llegamos, cenamos y le puse un pequeño video sobre niños con hambre en el Africa. Lo miro con atención. Conversamos lentamente sobre como alguien les traía comida y sobre que podía pasar si la comida no llegaba. Sobre la paciencia que ellos tenían esperándola. Conversamos sobre el agua y la paciencia y también sobre la muerte. Esto también es slow maternity. Parece drástico? Pero fue un movimiento amoroso y a partir de allí, al agua y la comida se agradecieron de otra manera. Mis propias urgencias eran las que ella expresaba. Los padres nos estresamos extremadamente hoy en día por cumplir las necesidades de los hijos sin demasiada espera, los niños ya no tienen 5 hermanos y normalmente tienen que esperar poco para cualquier cosa. Creo que aprendiendo a esperar también transmitimos la capacidad de espera

  • Y sobre todo…muy sobre todo, hacernos verdaderas preguntas, disponernos a un proceso terapéutico en el que podamos revisar concientemente por qué estamos donde estamos, que herramientas tenemos para llegar donde queremos ir y cuales nos faltan pero podemos construir. Esto libera a nuestros hijos, les quita peso y etiquetas y a nosotros nos hace GRANDES, crecidos, adultos espirituales. Seguramente no evitará que nuestros hijos el día de mañana pasen situaciones difíciles o retos en la vida pero nos permitirá en aquel momento mirarnos sinceramente a los ojos y poder acompañarnos con mayor profundidad.

No tenemos vidas perfectas, es una mentira que nos fuimos contando, pero podemos darnos espejos reales donde mirar y proyectar lo que querramos construir.
Yo deseo una slow maternity, para todas las madres del mundo aunque les dure un minuto y medio y mañana tres minutos y el mes que viene cinco. Creo que 5 minutos de mirarnos a los ojos valen toda una eternidad


Por eso esta nota está dedicada a mi papá.
Que me mira a los ojos, que se hizo verdaderas preguntas y se cuestionó incansablemente, asumió muchas veces sus errores y me contó sobre las herramientas con las que el mismo no contaba e intentaba construirse.
Y aunque no fue incluido, aprendió a incluirme cada día.
Así me da herramientas para mis incógnitas y aporta sus ideas y horas de lectura para que la Crianza Inclusiva y el proyecto de Crecer Criando sigan creciendo.

Recomiendo el libro “El poder del discurso materno” de Laura Gutman. Explica extensamente como utilizar el trabajo sobre nuestra biografía humana para hacernos preguntas que realmente “nos muevan el punto de encaje”.



Las fotos de esta nota son de Fiona Mettini

"Mi hijo muerde" Ideas para hacernos preguntas en la solución de conflictos con los más pequeños


Esta nota está dedicada con amor y agradecimiento a María y su niño de 2 años. Aquí transcribo su consulta:

“Sobre los mordiscos de mi hijo”
no se como solucionarlo lo intento casi todo ahora me muerde solo a mi. especialmente cuando esta emocionado A su padre nunca le muerde y a algun niño, pero no lo hace siempre...procuro estar bien y calmada pero hay dias en q me ha mordido entre 6 y 7 veces...seguro que soy yo pero estoy perdida...


Antes de pensar en mordiscos me recuerdo a mi misma una vez más, que criar INCLUSIVAMENTE conlleva la inclusión de todos nuestros aspectos ocultos, mostrados en este caso por los niños en edad de ser criados.

Esta es la tarea que se hace más difícil de traer al día a día y solemos caer en posibles generalizaciones que nos distraen del objetivo principal:

CRECER EDUCANDO Y NO “EDUCAR AL CRECIMIENTO”

En el conocido libro de psicosomática “La enfermedad como camino” dice:

“Desde luego, los padres no tienen la culpa de los trastornos de los hijos, pero los trastornos de los hijos reflejan los problemas de los padres.”

Para mirar este reflejo con atención creo que basta con hacerse hondas preguntas que no siempre ponemos al alcance de nuestra mano, en este caso particular para que sirva de ejemplo, yo pregunto:

-que significa: Muerde cuando se emociona?
 Cabría aclararse uno mismo a que llamamos que el niño se “emocione” y si en ese caso la emoción la vivimos como algo “positivo” o “negativo”.
Si mi hijo muerde a menudo cuando se emociona de amor y no lo hace en modo alguno lastimando, simplemente es una muestra de juego “animal” maravilloso que lo descarga y lo conecta con el otro, creo que solo basta con que yo pueda transmitirle a través del juego que yo mism@ puedo morderlo sin hacer fuerza  (es así como nos conectamos corporalmente como las lobas con su cría: cuando la cria se pasa de fuerza, la misma loba la empuja y la rechaza un momento hasta que vuelven a jugar, de este modo la cría va aprendiendo cual es la “fuerza permitida” en su manada para que ello no implique un comportamiento agresivo).
Visto desde este punto de vista este “juego corporal” de morder potencia las experiencias sensitivas, permite conocer el propio cuerpo y el de mi compañero de “juego”, descargar energía, conectarse más allá de lo mental y  con suerte, si este tipo de contacto se mantiene desbloqueado en el futuro, será una impronta maravillosa que permitirá un mejor dialogo con la propia sexualidad y sensualidad del individuo, etc, etc.

Si por el contrario muerde con ahínco y frenesí, con fuerza y/o enfado cabe seguir preguntándose:

-Muerde con rabia cuando está frustrado? Y qué ha sucedido antes de que muerda?
-O…Cómo estabas tu internamente con su papá?

El acto de morder descarga “agresividad”, la agresividad por otra parte no necesariamente es “violencia” sino la capacidad de “ir hacia…”, Incluso una capacidad necesaria para la creación, para el acto sexual y todos los actos reproductivos o creadores que realizamos en nuestra vida.
Gran parte de los estados hoy llamados “depresivos” están relacionados con un brutal bloqueo previo de la agresividad que lleva al individuo a “aparcar” esa posibilidad maravillosa e intrínseca de “ir hacia la vida, hacia la acción , hacia el movimiento vital”.

Nos morderíamos tanto las uñas, nos morderíamos de noche o nos sentiríamos tan enfadados habitualmente si en lugar de haber sido castigados; mal mirados o  “NO INCLUIDOS” por alguna conducta agresiva, mamá o papá (con algún buen trabajo personal encima) se hubieran sentado de nuestra parte…a nuestro lado poniendo palabras a lo que estábamos sacando a la luz de sus propias emociones o rabias escondidas.
Y si siendo mayores nos hubieran acompañado pacientemente a descubrir que nos había llevado a esa emoción? (generalemente a partir de los 3 o 4 años cuando los niños ya no están tan fusionados está claro que en muchos momentos son sus propias rabias o frustraciones las que salen a la luz)

De ello se desliga otra pregunta:

- Muerde si está plenamente incluido o en cambio lo hace si antes fue apartado porque hizo algo "fuera de lugar"?

Es evidente que si las expresiones de rabia son previamente bloqueadas este niño (con gran sabiduría) buscará las vías de escape necesarias para poder “drenar la infección” a tiempo antes de que eso se transforme en un estrés perjudicial para su organismo.
Esto lo hacemos en gran medida “todos los animales”!!!

Cada familia y cada persona vive situaciones diferentes, en este caso conozco bastante de cerca vivencias por las que ha pasado el niño (para ejemplificar: va a una guardería en el mismo lugar donde su mamá  es maestra y desde que era muy bebé tuvo que “aguantar” que aunque mamá está allí no puede acceder a ella con la fluidez que todo bebé hubiera deseado, mamá a la vez ha tenido bastantes momentos de rabia por encontrarse en situaciones en las que las demás maestras no aplican la pedagogía del modo en que ella lo hubiera preferido, dejándolo llorar entre otras cosas y sin embargo verse aún más limitada de poder expresarlo porque las mismas sean sus propias compañeras de trabajo, esto sumado a su historia personal, hacen que la capacidad que en apariencia está encontrando su hijo para gritar BASTA! Sea maravillosamente sana)…entonces aquí viene una pregunta muy importante!!!
-Y que haces tu cuando muerde?
Porque… sinceramente…situaciones difíciles pasamos todos, por suerte también nos permiten abrirnos paso en la vida, hacernos fuertes, obtener herramientas fructíferas para el aprendizaje, pasar nuestra experiencia, aprender a comunicarnos con otros, incluso a base de ensayo y error (está claro que si muerdo hay algunas consecuencias, por ejemplo a mamá no le va a gustar, papá me pone cara de perro o el compañerito llora porque le hice daño). Lo que yo creo que cabe preguntarse aquí es cómo encontrar maneras de transmitir a nuestros hijos las consecuencias que tienen sus actos sin que por ello sea necesario (ni siquiera internamente) “DEJARLOS EN EL RINCÓN”. Si puedo simplemente afirmar: “esto me ha dolido, ahora ya no quiero jugar por un rato”

Si podemos responsabilizarnos de la parte que a nos toca, de la cara  de la moneda que  yo puedo ver y para la que el niño no tiene palabras, estaremos todos más cerca de que hijos y padres podamos ser realmente honestos con nosotros mismos.
Hoy nosotros. Mañana nuestros pequeños…Tendremos la enorme posibilidad de preguntarnos a nosotros mismos qué nos sucede Y encontrar las respuestas más cercanas al corazón que a la cabeza.

 En el momento en que las mordidas se pongan “feroces”!!! podríamos decir, por ejemplo: Hoy yo me siento rabiosa, estoy cansada, quiero que alguien me sostenga y me abrace a mi y no tengo más fuerza para seguir, por ello he desconectado muy probablemente, quise hacer de cuenta que todo estaba bien y sin embargo aquí me tienes…querría estar mordiendo a todo el barrio, Y fíjate como …tu lo haces por mi.
Ahora lo veo.  Estas libre y yo llevo esa carga. Tu eres el pequeño y yo la grande (dirian las constelaciones familiares)

Normalmente estos ejercicios a conciencia, no pasan desapercibidos. En menos de 10 días cuando mamá emprende realmente esta actitud en su interior los niños se ven liberados de esa fuerza.
No se trata de tener vidas idílicas o de no expresar lo doloroso. En absoluto.
Creo que se trata de animarse a encarar vínculos profundos, verdaderos, arriesgados, en los que podamos decirnos lo que duele sin necesidad de que el otro caiga en el olvido.

El mejor rinconcito para empezar a tejer estos vínculos es con nuestros hijos y con nuestras parejas. Con quién podríamos sino, haber tenido un acercamiento más intimo?

Los animo a probar…el trabajo es duro pero los frutos dulces y los mordiscos llenos de amor.
Gracias a las Mamás de Crecer Criando por hacer crecer cada día este proyecto…y a mi de rebote!!!

HISTORIAS PARA DORMIR EN PAZ




HISTORIAS PARA EL CORAZÓN DE LUNA
Este es un cuento - idea para aplicar en la vida cotidiana los “ordenes del amor”, el equilibrio y el amparo, en la CRIANZA INCLUSIVA
Forma parte de la serie de cuentos sanadores que fuimos inventando mi hija y yo y la contamos algunas noches antes de dormirnos.

“EL TRENCITO DEL AMPARO”

Ahora vamos a cerrar los ojos y vamos a sentir nuestro cuerpo relajandose en la camita y el aire entrando por la nariz y el aire saliendo. 
Vamos a escuchar el ruido que hace el aire (esto también se amplia o no dependiendo de la edad, paciencia y/o comprensión de cada niño) y cada vez que respiras vas a imaginar que entra por la nariz el olor de tu papá y cuando vuelves a inspirar entra por la nariz el olor de tu mamá. Y así vamos respirando un ratito y nos vamos imaginando que nos vamos a ir de paseo en un tren muy grande que pasea en medio de las montañas y afuera hace mucho mucho frío, vemos el humo de la locomotora del tren por la ventana y el tren esta muy calentito, afuera pasan los árboles con nieve, las montañas, las nubes.

Y de pronto vamos caminando por el tren y nos vamos encontrando con todas las personas que queremos y quienes están en este tren? 
En este tren están tu papá y tu mamá que te cuidan y te quieren y juegan y se ríen juntos mientras pasean por el tren y también están los abuelos (se va nombrando cada abuelo)...tu abuelo....., tu abuela....
Y está tu abuela...., mi mamá y a atrás de tu abuela están su papá y su mamá que la abrazan  (el bisabuelo....se dice el nombre) y su mamá (la bisabuela....) y tu abuela está muy contenta porque se siente sostenida y en calorcito con sus papás, y también está mi papá el abuelo .....(nombre) con sus papás (se los nombra) y el nos mira contento mientras juega con sus papas que están juntos cuidandolo y dandole mucho calor a su corazón, mientras el mira el frio afuera y se va quedando dormido y relajado. 
También los papás de tu papá, están en este tren y ellos tienen unos papás que les dieron la vida y sus papás están allí y los abrazan y los quieren. (aquí se incluyen todos los vínculos que forman parte del sistema familiar, también los abuelos de matrimonios posteriores)
Y mientras caminamos por los vagones del tren, nos vamos encontrando a... (ella empieza a nombrar a sus seres queridos)...la tia Lizzy, el tio Juli y yo voy agregando a los papás de cada uno de ellos
El cuco (nuestro perro) y sus papás.
EL CUENTO SE SIGUE ALARGANDO A MEDIDA QUE ELLA VA AGREGANDO A LAS PERSONAS QUERIDAS Y LOS VAMOS IMAGINANDO A TODOS AMPARADOS Y CUIDADOS POR SUS PADRES.

Y cuando Luna se está por dormir yo le cuento esta imagen de los ordenes del amor que siento que me ampara y me guía y me da la libertad de amparar y guiar a mi hija en su propia libertad; entonces le digo: 
-sabés una cosa? yo tengo...un PAPÁ y una MAMÁ...y tú; también puedes tenerlos. Y además yo soy la GRANDE Y TU LA PEQUEÑA así que esta noche mientras descansas yo te cuido.


Las noches transcurren con mucha paz, hace tiempo que todos dormimos en casa profundamente sin despertar, nunca hubo pesadillas ni los famosos “terrores nocturnos”, frutos de la desconexión que madres y padres tenemos con nosotros mismos y con nuestros hijos.
Y no siempre estas historias fueron inventadas en momentos “idílicos” sino al contrario en momentos en los que me vi más  insegura y sentí que era necesario que ella estuviera libre de “cuidarme” a mi que soy La GRANDE!! por eso animo mucho a las mamás a que no esperen situaciones plenas para nombrar estas palabras sino que se permitan emplearlas especialmente cuando las necesita vuestro corazón. Y así los niños como siempre digo...”ESTÁN INCLUIDOS” Y SOBRE TODO ¡SON LIBRES!

(cada madre o padre puede modificarla a su gusto guardando la esencia de las frases principales y colocando los nombres y miembros del sistema más importantes o los que a cada niño se le vayan ocurriendo, esto es absolutamente aplicable TAMBIEN PARA LOS BEBÉS, no importa la edad)
Es sugerido contar la historia mientras se va "acunando" al niño de algún modo para que sienta que está en el vaivén de un trencito (y este es un regalo que mi suegra pasó a mi marido y el a nosotras en las noches difíciles...gracias Amanda!!!)


CRECER CRIANDO







Hace unos días con mi amiga Fiona Mettini,  tuvimos nuevamente el maravilloso regalo de compartir con un montón de mujeres y mamás, el taller de “Nutrición emocional y alimentación natural”.

Entre los temas que se trataron hablamos de lo que hace tiempo vengo proponiendo como una “CRIANZA INCLUSIVA”, en la que, entre otras cosas se ponen en práctica activa y cotidiana los principios de “Los ordenes del amor” de las constelaciones familiares según Bert Hellinguer.

Todo lo que trabajamos desde una  “crianza inclusiva” Es mirado como un crecimiento personal a través de la crianza de nuestros hijos y del encuentro de nuestra propia sombra (como lo habla extensamente en su bibliografía Laura Gutman).

En esta nota les propongo algunas de las Bases para criar inclusivamente.

La prioridad para que el crecimiento real de todos pueda suceder es tener una actitud de humildad y gratitud, y una entrega profunda al misterio que se nos está revelando a través de cualquier comportamiento o vivencia con nuestros hijos. Creyendo que tenemos un "rol fijo" de "personas" que enseñamos frente a "personitas" que aprenden, bloqueamos este crecimiento.

Aquí, es un punto clave entender, que si queremos que nuestra experiencia de vida y la de nuestros hijos esté libre de etiquetas y de juzgamientos debemos afrontar con coraje un cambio de paradigma para re-situarnos delante de los más “pequeños” y animarnos a ver en cada movimiento, la maestría que ellos nos están mostrando (incluso cuando estos movimientos o situaciones nos enfrentan a vivencia " incómodas e instatisfactorias").

Aquí les propongo algunas preguntas guía que nos pueden acompañar en momentos de crisis:

1º
-¿Cuánto de lo que somos nosotros nos separa del otro?
Podemos odiar o tomar lo que nos separa del otro. En el tomar, tenemos la oportunidad de incorporar nuestra sombra.

Propongo a las mamás preguntarse frente a los hijos e incluso frente a la pareja:

¿Que cosas nos separan?  ¿Que hacemos con eso que nos separa?

A veces lo ignoramos, a veces lo queremos cambiar.

Sin embargo, sabemos en principio que Las diferencias hacen que el amor a primera vista sea potente, ya que son lo que nos complementa y aún así luego es lo que ponemos como pancarta para las separaciones.

Si yo digo: “Este nene es un caprichoso”. Esto... ¿me separa o me mantiene unida?
Definitivamente Estoy poniendo afuera algo.
Si digo: mi hijo tiene problemas con las relaciones, o es tímido, o es un “insociable”.
Esto... ¿me separa, me mantiene unida, o lo quiero cambiar? Quiero que no sea más caprichoso, o quiero que no tenga más berrinches o quiero que coma más verduras.
En cambio, si quiero que coma más verduras, previamente, ¿me pregunté que relación tengo yo con el alimento? Qué está pasando en casa cuando comemos?  ¿Que me pasa cuando cocino? ¿Que le pasaba a mi madre cuando me alimentaba o mientras comiamos? Y SOBRE TODO... 
¿¿¿QUE TAN BUENA Y VARIADA Y CREATIVA ESTA LA VERDURA QUE COCINÉ???
No, probablemente no me lo pregunté. Simplemente me quejo:
“es que a este niño nunca le han gustado las verduras” PUNTO.


2º
-¿ESTOY NOMBRANDO SUS DIFICULTADES?
-¿ESTOY PONIENDO PALABRAS A SUS MIEDOS?
-¿ESTOY NOMBRANDO LO QUE ESTA SUCEDIENDO SIN CATALOGARLO EN LA MEDIDA DE LO POSIBLE?


3º 
¿ES EL DISCURSO QUE ESTOY NOMBRANDO CERCANO A MI REALIDAD MÁS INTIMA? Y SOBRE TODO...¿ES CERCANO A LA REALIDAD QUE PARECE  ESTAR EXPERIMENTANDO MI HIJ@ EN ESTE MOMENTO?...

Algunos ejemplos para poner palabras en diferentes situaciones podrían ser:

Veo que quizás tienes hambre... veo que tu quieres este juguete y que tu amiga también y que por eso os estais enfadando...quizás hechas de menos a tu papá... ya veo que como no te quieres ir de esta casa te gustaría llevarte algo de aquí, y si ese objeto no es posible llevarlo para acompañar el proceso, ¿que otro objeto puedo darle en sustitución? (estoy siendo muy amplia ya que es absolutamente personal y fenomenológico y no es la intención de este articulo dar “formas” establecidas, sino simplemente ideas para “preguntarse” la vida de diferente manera)

4º
¿ESTOY PRESENTE? ¿ME SIENTO CERCA Y CONECTADA CON MI HIJ@ EN ESTE MOMENTO? ¿LO ESTUVE EN LOS ÚLTIMOS TIEMPOS? (QUIZÁS AHORA HE CONECTADO Y SÓLO AHORA HA SOLTADO LO QUE ESTABA ENQUISTADO EN LOS MOMENTOS PREVIOS EN LOS QUE SÍ HABÍA DESCONEXIÓN).


Estar con todo nuestro ser, nuestra historia y nuestra voluntad en el proceso educativo es una mirada que no nos permite estar a medias.


Me refiero a que sería todo mucho menos comprometido si lo miramos como en general solemos hacerlo.
A todos nos queda más cómodo juzgar a los niños, poner etiquetas, determinar a quién le corresponde cada papel que toca representar en el juego de nuestra vida familiar.

CAPRICHOS
Definir al “caprichoso”, a los adultos nos libera enormemente de tener que responsabilizarnos por aquello que no estamos pudiendo escuchar del pedido real de atención de un niño y si vamos incluso más y más profundo nos encontramos muchas veces con que los niños, están haciendo los famosos “berrinches” que a su madre le tocaba o que ella misma necesitaba hacer y no hizo.

CELOS
Definir al hermano “celoso” a todos nos queda muy práctico, por ejemplo, para deshacernos de nuestros propios miedos o dificultad de afrontar las realidades que puede haber detrás de ese pedido de mayor atención. Ocupamos nuestra energía mirando hacia ese “celoso” que “no tiene remedio”. Así nos distraemos quedándonos en la orilla de una simple interpretación del momento (porque otra base importante para criar "inclusivamente" Es recordar que todo cambia constantemente. Si hoy etiquetamos a nuestro hijo como “el hermano celoso”, impedimos ese cambio). 




De esta manera, se observa que los niños por "amor ciego" acaban ocupando los "papeles" que les asignamos. Y nosotros nos quedamos sin sumergirnos profundamente, subestimando la preciada información que en ese momento se nos está dando. Así perdemos la capacidad de mirar, por ejemplo, las ocultas guerras que se están librando entre nosotros, muchas veces con algo tan simple como los desacuerdos en los estilos de crianza de ambos padres o el respeto por el linaje familiar del otro progenitor.
De este modo los niños traen la guerra a su acera, se la apropian y con amor, juegan a aquello que hace falta nombrar.

Los hijos muestran, muestran descaradamente, no tienen tabúes para decir con todo su cuerpo o sus expresiones aquello que sienten, viven, ven, huelen. Lo único que no siempre tienen, quizás son las palabras adecuadas para hacerlo.

Depende de nosotros los adultos, y es nuestra entera responsabilidad, que el acceso a las palabras sea un agua de manantial clara y cristalina, o un río turbio y confuso. Esta es una de las bases de una sana constitución emocional, la medida en la que separamos, como dice Laura Gutman: lo “real” de lo que “es nombrado”.

Y esto depende y es directamente proporcional a nuestra capacidad de mirarnos y de ser conscientes de lo que nos sucede.

Atención!!!! Muchas veces para mirarnos, en el mejor de los casos, comenzamos un proceso terapéutico en el que hablamos de nosotros mismos e incluso de los problemas que tenemos con nuestro hijos a los que por ejemplo: no podemos controlar y están “como una moto” todo el día. Usamos el espacio terapéutico para quejarnos del otro (hijos, parejas, amigos, jefes...) y aumentar las diferencias. Y el otro, sobre todo aquel otro con quien tenemos una relación tan íntima como con nuestro propio hijo, nos está dando en realidad el preciado regalo de la claridad!!!

A veces nuestras tristezas o desconexiónes, están tapadas con sus pedidos de golosinas, otras veces las peleas con nuestra pareja o los desacuerdos profundos en la crianza, están distraídas con las peleas que los hermanos muestran y que ocupan el tiempo de la mesa familiar, como si nos hicieran "el favor" para no hablar de lo que realmente nos toca a nosotros en nuestra intimidad, otras las caidas, lo accidentes, los mocos, gritan mami!!!! Aquí estoy!!!! Estas tu??? Estás contigo??? Estás conmigo??


Estos son solo ejemplos, y lejos están de ser un manual de crianza a+b= C, son simplemente posibilidades que se fueron deduciendo de algunos “misterios” dentro de las familias y que cambian constantemente ya que, no olvidemos, que los niños nunca muestran una sola cosa fija y como todo lo que existe, están en constante cambio de lo que son y también de aquello que perciben.

Sugiero como posibilidad hacia el MISTERIO que esto nos provoca, y ya que generalmente nosotros tampoco sabemos poner palabras, ni sabemos muy bien de que se trata lo que está sucediendo, que antepongamos la HUMILDAD y las siguientes frases:


PASE LO QUE PASE Y HAGAS LO QUE HAGAS TE AMO.
PASE LO QUE PASE Y HAGAS LO QUE HAGAS ERES MI HIJO Y TODO ES PERFECTO ASI COMO ES. 



Estas palabras generan la sensación de que estamos TODOS INCLUIDOS EN UN SISTEMA, PASE LO QUE PASE Y HAGAMOS LO QUE HAGAMOS.


“SI ESTAMOS INCLUIDOS TODO ES POSIBLE”


Poco importa si tenemos muy en claro o no lo que está sucediendo. La mayoría de las veces podemos ver un cambio rotundo en nuestros hijos o en alguna situación si simplemente nos dedicamos a dar un profundo abrazo. (Independientemente de las palabras en sí que se pronuncian, me parece de vital importancia que los padres tengamos en cuenta esto y enfrentemos desde esta actitud cualquier situación).

Creo que es importante más allá de las palabras, el cambio radical de “chip” que podemos hacer mirando la moneda por la otra cara

Siempre me asombra y me moviliza pensar en las etiquetas que llevamos desde niños con tanto amor y tomar conciencia de las dificultades que, como padres, tenemos para dar la vuelta a la moneda, es decir, para retirarnos a nuestro interior, quitar las etiquetas que ponemos a nuestros hijos y tomar las riendas de lo que a través de los niños nos está siendo mostrado.

Sin embargo, este AMOR tan profundo con el que, como hijos y padres llevamos la vida adelante, me conmueve intensamente.

Durante este curso supe que algunas mamás habían aplicado las ideas de la crianza inclusiva, las intenciones y los abrazos y el amor incondicional, en lugar de juzgar quien tenia la “razón” en una peleíta. Estas mamás contaron que en dos meses los niños ya no hacían “berrinches”.
Me siento muy agradecida por toda la entrega, por la fuerza y amor con la que cada una lleva sus ejercicios a casa después de cada charla y los va a moldando a sus propios hijos y va haciendo cargo de sus propias “mochilas”.

Les deseo el mejor reto, el de mirarse adentro y preguntarse  la vida de otra manera. Desde allí el reto de poder mirar a los hijos más allá de "nuestras certezas".




ENTREGARSE A LAS PREGUNTAS Y RETIRARSE DE “LAS RESPUESTAS” CREO QUE ES EL DESAFÍO MÁXIMO PARA CRECER- CRIANDO Y CRIAR SERES EN LIBERTAD.



El ejercicio de la Crianza inclusiva

Una de las Bases de la crianza inclusiva es: "te amo pase lo que pase y hagas lo que hagas, siempre estás incluido" y si estamos incluidos TODO ES POSIBLE!!!!!


(Este articulo está escrito en agradecimiento al apoyo de todas las mamas que asisten a los grupos y charlas con tantas ganas de crecer y aprender a través del crecimiento de nuestros hijos.)


desde el último encuentro veo que quedó flotando en el aire algo muy importante que es el tema de los
"límites amorosos y como llevarlos a la práctica",
quiero aclarar que en una charla es imposible abordar con la profundidad necesaria todos y cada uno de los temas que hemos sobrevolado el sábado y que es importante tener el tacto para adaptarse a cada situación y a cada niño y mamá;
 lo cual pienso que se desarrolla con tiempo y una búsqueda sincera sobre lo que a nosotras nos está sucediendo con tal o cual situación y por supuesto a la pareja que nos acompaña, incluída, con el apoyo de algún profesional que pueda poner fuera la "mirada testigo"
Alguna de ustedes ha escrito diciendo que había intentado lo del abrazo y el te amo en el momento en que el niño está "pegando con la cuchara" en alguna situación dificil o que consideremos "agresiva", por llamarlo de algún modo y que había sido difícil
 Esto depende sobre todo que podamos en aquel momento o después hacer concientes algunas preguntas o respuestas como:
-Que ha comido el niño recientemente que pudo haber modificado su estado de tranquilidad natural (generalmente gluten con opiacios, azúcar, o excitantes)
-Que necesidades básicas (sueño, hambre o amor) no están resueltas en ese momento
-Que de MI PROPIA SOMBRA está saliendo a la luz y no lo estoy pudiendo ver
y/o
-Que situación alrededor puede estar generando esa escena (suelo incluir vivencias energéticas que el niño esté viendo/teniendo en ese momento de las que la mamá puede no ser consciente, dependiendo de la agudeza intuitiva que tenga desarrollada; esto sobre todo fuera de casa o con muchas más personas alrededor).
ESpero que con estos detalles más "teóricos" puedan quedar más claras las posibilidades a aplicar

A la vez aporto esta anécdota que viví hoy en el mercado que quizás pueda servir (no siempre me sale tan redondo como esta vez!!).
Salimos del cole; Es tarde, se que mi hija ayer durmió menos horas de las que necesitaba y sale después de estar en el cole nuevo todo el día, por primera vez.
Y además tiene la amabilidad de acompañarme a comprar frutos secos y legumbres a un mercado mayorista (previa merienda en el coche, de arroz integral con verduras y algas sin que yo pudiera estar demasiado atenta ya que conduzco...me olvidé de traer agua...punto importante). En la tienda todo sucede muy bien y ella canta y ríe, abre un paquete de galletas de arroz y uno de pasas de uva y sigue comiendo incansablemente;  hasta que se muere de sed...insiste...pido agua. Se calma.
A los 15 minutos, hay mucha espera me dice que quiere algo dulce (es invierno comenzó el gran frio esta tarde y la lluvia en Barcelona, soy consciente de que no comió en casa y de que las necesidades de dulce natural dado el clima y la edad, que se hubieran cubierto con más cereales integrales o verduras dulces durante el día no fueron satisfechas, aún así consideré que se podía aguantar y que un pan de higo era ya demasiado, dado que nos tocaba cenar en máximo 40 minutos).
DIJE QUE NO
mmmm, reveldía absoluta; tuve la suerte de haber pasado un día descansando y escribiendo, así que me quedaba resto para aguantar un berrinche y mantuve calma mientras ella gritaba un poquito y cada tanto me pegaba algún golpe

Yo procuraba ponerle "voz" a lo que estaba pasando: Luna estás cansada, mi amor, claro... dormiste poco anoche, estuviste todo el día en el cole, tranquila, ya vamos, ahora te voy a servir la cena y te voy a leer un cuento. No me pegues...yo nunca te pego. Mientras ella me decía:
-no sos mi amiga
-no; yo soy tu mamá te quiero pase lo que pase-
ella retrucaba -No voy a jugar nunca más contigo
-No te preocupes yo si jugaré contigo
INCLUSIÓN...OS ACORDAIS?
Legamos a la fila. Ella arrastraba sus rodillas mientras yo pensaba en la suciedad de ese suelo y le pedía que se pusiera de pie y ella más arrastraba las rodillas. Ni bien pude llegar a la caja trasladando mis varias bolsas, Luna estaba a tres metros de mi, le dije: ¿querés upa?
si, me dijo, se puso de pie y vino como hipnotizada y yo la tomé en brazos y le dije te amo, estás cansada, ya llegamos
hubo silencio
El señor de la caja la miró sorprendido y preguntó:
Así tan fácil?
Y yo le respondí:
no hay nada que no se arregle con amor
y el sonrió

Que tengáis una bonita semana, gracias por sonreír
Ah! y a las que todavía dan la teta cada hora y encima hacen el amor...un premio!!!!!

un hondo abrazo
Eli